
Estudié la carrera de Químico Bromatólogo en la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Como todo el que realiza una carrera buscaba trabajar en la industria, pero en ese momento la fuente laboral era poca y saturada.
En 1980 me di cuenta que el Colegio de Bachilleres iniciaba labores con un nuevo plantel, el No 4, lleve mis papeles y me dieron trabajo. Desde un inicio tuve mentores muy capaces (Maestros) que nos enseñaron a trabajar en academias.
El ser profesor es una responsabilidad muy grande ya que somos formadores de jóvenes y que con nuestras enseñanzas y valores podemos ser un ejemplo a seguir, es por eso que nuestra labor es tan importante, el trato diario con ellos nos da nuevas experiencias y aprendizajes.
No he tenido la fortuna de trabajar en otro nivel de educación, pero el trabajar en este nivel ha significado un reto pues me ha motivado a estar en continua preparación para poder comprender al joven en la adolescencia, he tomado varios diplomados que son; diplomado en Evaluación Educativa en la UPN, diplomado en Educación para la vida impartido por ITESM, diplomado en Administración Educativa, Diplomado en Ciencias, estos impartidos por ILCE, diplomado en Ecología y Medio Ambiente impartido por la UACH, diplomado de Informática impartido por el colegio, además de todos los cursos que a través de los años nos ha impartido el colegio y prosigue en la actualidad, en los períodos ínter semestrales; todo con el fin de estar mejor preparados para los nuevos retos que nos presenta la educación en el siglo XXI.
La docencia es una labor que me llena de orgullo y satisfacción, el ver que los jóvenes culminan su bachillerato, su carrera, en sí verlos realizados como ciudadanos que tienen la herramientas para poder desenvolverse en el medio en que viven. Hay momentos breves de insatisfacción cuando uno planea sus clases y no resultan como lo planeado, pero hay que manejarlos como nuevos retos a superar.
En 1980 me di cuenta que el Colegio de Bachilleres iniciaba labores con un nuevo plantel, el No 4, lleve mis papeles y me dieron trabajo. Desde un inicio tuve mentores muy capaces (Maestros) que nos enseñaron a trabajar en academias.
El ser profesor es una responsabilidad muy grande ya que somos formadores de jóvenes y que con nuestras enseñanzas y valores podemos ser un ejemplo a seguir, es por eso que nuestra labor es tan importante, el trato diario con ellos nos da nuevas experiencias y aprendizajes.
No he tenido la fortuna de trabajar en otro nivel de educación, pero el trabajar en este nivel ha significado un reto pues me ha motivado a estar en continua preparación para poder comprender al joven en la adolescencia, he tomado varios diplomados que son; diplomado en Evaluación Educativa en la UPN, diplomado en Educación para la vida impartido por ITESM, diplomado en Administración Educativa, Diplomado en Ciencias, estos impartidos por ILCE, diplomado en Ecología y Medio Ambiente impartido por la UACH, diplomado de Informática impartido por el colegio, además de todos los cursos que a través de los años nos ha impartido el colegio y prosigue en la actualidad, en los períodos ínter semestrales; todo con el fin de estar mejor preparados para los nuevos retos que nos presenta la educación en el siglo XXI.
La docencia es una labor que me llena de orgullo y satisfacción, el ver que los jóvenes culminan su bachillerato, su carrera, en sí verlos realizados como ciudadanos que tienen la herramientas para poder desenvolverse en el medio en que viven. Hay momentos breves de insatisfacción cuando uno planea sus clases y no resultan como lo planeado, pero hay que manejarlos como nuevos retos a superar.

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